sábado, 31 de diciembre de 2011
Y sentirás fluir el universo
Nacer morir las dos caras de una misma moneda.
Inicio y fin de un transcurrir.
Fluir constante del amor.
Una razón que se mueve, que transita en medio de la luz
un regalo o un descuido tal vez.
Aurora de una larga jornada de aprendiz
genuina oportunidad de dar hasta el último sorbo
y seguir el trayecto que tus días te permitirán.
No te resista suelta ya las riendas a tu vida
date una oportunidad
y sentirás fluir el universo.
Tiempo de amor
Hoy es tiempo de amor.
Limpiaré el camino de impurezas.
Me desvestiré del odio que me invade,
dejaré la envidia agónica en el fondo
y labraré el camino que a su paso
el amor va indicando
irrigando los campos de sonrisas.
Hoy es el tiempo que mis huellas irán dibujando.
El momento para amarte del modo que me amo.
El instante preciso para perdonarte.
Entonces la paz será mi única certeza,
la magia del amor mi guía
y el sol que me calienta no quemará mi estrella
que brilla y permanece iluminándome.
Hoy toco el cielo y la tierra con mis manos,
llego a tu corazón con mis palabras,
palpo tu cuerpo en mis labios,
siento tu sentir y estás en mí
en todos los instantes:
Vida, muerte, amor
todo en nosotros.
Tú voz, Aniana Vargas
En homenaje póstumo a la líder
ecologista Aniana Vargas, “Madre
Protectora de las Aguas”
Fallecida el 11 de diciembre de 2002,
Bonao, R.D.
Tu voz, Aniana Vargas
es el eco de la tierra susurrando,
pidiendo a gritos que vivamos en paz.
Es un amanecer acogedor.
Es el murmullo de las aguas de Río Blanco
que nos abraza
y nos invita a cuidar el derredor.
Tu voz, hermana mía,
se alza firme entre montañas
y proyecta tu imagen, en las lomas de Blanco,
en el fluir del agua y en el olor del café,
recién pasado por el colador.
Estás aquí,
en medio de nosotros, y nosotras,
en la esperanza que transita,
soñando ser cosecha en libertad
de seres que se mojan en rocío,
de las espigas doradas,
del viento,
de los ríos
de los niños y las niñas
de aquí y de allá.
A pesar de los rostros
que se mueven tan indiferentes,
tu voz, canto del planeta,
como la tierra misma iluminando,
trascenderá.
Mientras vivo
Esta necesidad tan mía de decir cosas
y de tender palabras tras palabras
en cuerdas de papel.
De trenzar alegrías con el abecedario,
de compartir amores y añoranzas
como si la extendiera en su sabor.
Mientras vivo,
dejo crecer los sueños
y navegar los versos,
volar las fantasías.
Para tocar el fondo de éste laberinto
dejo girar mi cuerpo hacia tus brazos,
cuando tu boca me transporta en su sonrisa,
como hoja que busca ser parte de la tierra.
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